¡Buenos días MiniLectores!

Ya estamos a Lunes, nueva semana, nuevo día, nuevo día de calor sofocante. Tal es el día como es que con el calor me ha dado por reflexionar sobre la Fórmula 1 actual que cada vez se está pudriendo en su interior, y claro, me pregunté… ¿qué le ocurre a este deporte? O mejor dicho… ¿quién tiene el favoritismo de la FIA? Muchos diréis que Hamilton, pero la verdad no es esa, os recomiendo que leáis esta humilde opinión escrita por un aficionado cualquiera.
Un servidor puede que no lleve demasiados años viendo las 4 ruedas a 300 km/h, empecé a mediados de 2003, mucho después de que un tal Fernando Alonso consiguiera su primera victoria, desconocía al piloto asturiano, tan solo conocía el nombre de Michael Schumacher y bueno, después de ver un previo en el que se vió los mejores adelantamientos, me enamoré de este deporte. Desconozco como era antaño, si estaba igual de podrido, o si por el contrario, disimulaban demasiado bien, pero en fin, actualmente, se nota demasiado qué quieren tener en este deporte.

Desde 2004 seguí cada una de las carreras, me levantaba a las 4 de la mañana para ver el Gran Premio de Australia, pero no la carrera, ¡la clasificación! algo que para mi era impensable por entonces, pero daba igual, lo que me importaba era ver a los pilotos más rápidos del mundo demostrando su valor a manos del volante. Pero llegó 2006, y con él, el inicio en mi opinión de la decadencia de la Fórmula 1. Todo empezó en un Gran Premio cualquiera, en territorio Ferrari, donde Fernando Alonso luchaba por la pole position, cuando se desató la polémica, según Ferrari, el asturiano obstaculizaba a Felipe Massa en su vuelta lanzada a pesar de estar a más de 200 metros de él. La sanción para Fernando no se hizo esperar. Desde entonces, la FIA fue conocida como Ferrari International Assistant. Desde entonces, se empezó a hablar de beneficio hacía Ferrari, hacia Michael concretamente, pero en un futuro se vería que no es así.

Más adelante ocurrió toda la polémica de 2007, con un favoritismo hacía Lewis Hamilton, sin contar la trama de espionaje con la que consiguieron que se hablara de la F1, donde empezó la situación de “es la última vez que…” con la famosa grúa que le devolvió a pista, el famoso San Ganchao, las presiones alteradas de los neumáticos de Fernando, las órdenes de equipo, la extra-lap… con toda la gestión que realizó McLaren se consiguió el odio de un futuro campeón del mundo que a día de hoy sigue siendo odiado por muchos, y entonces ya la cosa cambiaba, la FIA no quería beneficiar a Ferrari, sino a Hamilton, pero seguimos equivocados, la persona que recibe el beneficio no es Lewis, es otra. Pero claro, ¿entonces quién es? Si no es Ferrari, si no es Hamilton, mucho menos Fernando… ¿quién se está aprovechando de las decisiones erróneas/alteradas de la FIA? La respuesta la tenemos en 2010.
Durante 2008 la FIA se portó bastante bien, parecía que volvía de nuevo la calma a la F1 y que no podría ocurrir nada malo, pero no… el escándalo volvió a saltar, pero empezó en 2008 y acabo a mediados de 2009 con el famoso Piquet-gate. Durante el GP de Singapur, Nelson Piquet se estrelló en el muro dándole la victoria a Fernando Alonso que fue el único que entró a boxes. Algunos dijeron que estuvo preparado, otros que fue coincidencia, pero qué equivocados estábamos los segundos… de nuevo la FIA metió mano, pero no para sancionar al piloto beneficiado… sino para llevarse por delante a otras personas. Cuando en 2009 Piquet fue despedido de Renault, éste largó por su boca todo lo ocurrido en Singapur, dándole a Max Mosley (hasta entonces, presidente de la FIA) la oportunidad de llevarse por delante todos aquellos que cuestionaron su mandato y que quisieron vengarse de él. Al final lo consiguió, se llevó a Flavio Briatore y dejó el nombre de Fernando Alonso, desgraciadamente, manchado de por vida a pesar que se demostró que era inocente y no sabía nada, pero las líneas de tinta corrieron por Reino Unido donde ya se sabe que no se tiene un cariño especial hacia Fernando. Ahora toca dar el salto a 2010, a la solución del enigma.






2010 ha sido un año, por ahora, repleto de polémicas por todos lados. Hemos tenido decisiones que no fueron acertadas, con un Lewis Hamilton que sigue con su marcha de “es la última vez que…”, con sanciones que fueron tomadas a destiempo provocando que no afectaran al resultado del piloto sancionado, sino a los otros pilotos que sí cumplieron las normas, con sanciones de venganza hacía otros, con mentiras por parte de escuderías y comisarios de la FIA… y muchos han seguido sin ver quién es la verdadera mano que controla todo el cotarro, aquí no es ni Ferrari, ni McLaren, ni Charlie Whiting, ni Hamilton, ni Fernando los beneficiados, es ni más ni menos que Bernie Ecclestone que tiene lo que quiere, todo aquello que pedía se le ha entregado, a mi no se me olvida una frase que era “quiero que hablen de la F1 cada día, aunque sea mal” pero ha llegado ya un punto que es demasiado, vale que pidiera un campeón del mundo de color y lo ha tenido, pedía un GP nocturno y lo ha tenido, y todo aquello que ha envuelto a Bernie ha dado los resultados que él ha querido, decía que quería a un campeón X del mundo y lo ha tenido al precio que ha querido, pidió a Fernando y lo tuvo, pidió a Lewis y lo tuvo, pidió la vuelta de Michael y la tuvo, pide ahora a Vettel y quién sabe si lo tendrá, porque con la lucha interna que hay en Red Bull preveo un final como el de 2007 con la victoria del tercero en discordia. Estoy seguro, y fijo que no me equivoco, que cuando se vayan todos aquellos que están en el mando de la F1 como Ecclestone, Whiting, Bernd Mayländer, etc seguro que la F1 volverá a ser el verdadero deporte que era antes, pero claro, ¿quién les va a sustituir? Todo apunta a que Flavio Briatore ocupará el puesto de Bernie, pero ¿será la decisión correcta?

Me gustaría lanzar una pregunta a vosotros minilectores. ¿Qué opinión tenéis de la F1 actual? ¿Negocio o espectáculo? ¿Necesita renovarse desde dentro o desde fuera? ¿Qué le falta para ser de nuevo un deporte real? Ojalá tengamos las respuestas pronto.
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